
Por Licda. Mónica Córdoba Guzmán*
Celebrar ocho décadas de historia significa reconocer mucho más que el paso del tiempo. Significa honrar la visión de quienes comprendieron que una universidad solo puede cumplir plenamente su misión cuando garantiza el acceso al conocimiento, preserva su patrimonio documental y promueve el pensamiento crítico. También significa rendir homenaje a las generaciones de personas que, con dedicación, vocación de servicio y compromiso, han construido y fortalecido el Sistema de bibliotecas.
Como ha ocurrido con muchas de las grandes bibliotecas universitarias del mundo, nuestra historia comenzó con humildad. No nació con grandes edificios ni con extensas colecciones. Comenzó con unos cuantos libros cuidadosamente resguardados, quizá en un pequeño rincón, luego en un estante, atendidos por una persona bibliotecaria que, al inicio, podía pasar casi inadvertida dentro de la dinámica universitaria.
Sin embargo, aquello que parecía pequeño fue creciendo silenciosamente. Cada nuevo libro incorporado, cada colección organizada, cada persona usuaria atendida y cada servicio desarrollado fueron dando forma a un espacio que, con el paso del tiempo, se volvió indispensable para la vida universitaria.
Porque las bibliotecas tienen esa capacidad extraordinaria: crecen al mismo ritmo que crece el conocimiento y sin hacer ruido, terminan convirtiéndose en el corazón de las universidades.
Fue precisamente ese espíritu el que dio origen, el 26 de agosto de 1946, a la primera Biblioteca Universitaria, mediante la centralización de las colecciones existentes en un edificio ubicado en el barrio González Lahmann. Ese acontecimiento constituye el origen de la historia que hoy celebramos y el punto de partida del desarrollo del actual Sistema de Bibliotecas.
Posteriormente, en 1955, el Consejo Universitario acordó la creación de la Biblioteca Central y en 1956, sus colecciones fueron trasladadas a la naciente Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, acompañando el crecimiento académico de la institución.
Durante las décadas de 1970 y 1980 se consolidó una importante expansión del sistema bibliotecario, con la inauguración del edificio de la Biblioteca Carlos Monge.
Con el paso de los años, estas iniciativas dieron forma al SIBDI que hoy integra 37 bibliotecas, distribuidas en todas las Sedes y Recintos de la Universidad de Costa Rica, garantizando que el acceso a la información y a los servicios especializados lleguen a toda la comunidad universitaria, sin importar su ubicación geográfica.
Sin embargo, la verdadera fortaleza del SIBDI no radica únicamente en sus edificios, sus colecciones, sus recursos electrónicos o sus plataformas tecnológicas.
Su mayor fortaleza son las personas funcionarias que, durante estos ochenta años, han hecho posible esta historia.
A quienes organizaron las primeras colecciones con dedicación y paciencia.
A quienes impulsaron la automatización y enfrentaron con visión los desafíos de la transformación digital.
A quienes fortalecieron los procesos técnicos, consolidaron colecciones especializadas, ampliaron el acceso a la información científica y preservaron el patrimonio documental de nuestra Universidad.
A quienes hoy gestionan recursos de información, desarrollan servicios innovadores, promueven la alfabetización informacional, garantizan la accesibilidad de los servicios bibliotecarios y atienden con profesionalismo y calidez a miles de personas usuarias cada año.
A las personas profesionales, técnicas, administrativas y de apoyo que, con vocación de servicio, sostienen diariamente el trabajo del SIBDI.
Su labor, muchas veces silenciosa, constituye uno de los pilares que sustentan la excelencia académica de nuestra Universidad.
Gracias por su compromiso, profesionalismo y entrega.
Gracias por mantener vivas nuestras bibliotecas.
Sin ustedes, estos ochenta años de historia simplemente no habrían sido posibles.
Este aniversario también nos invita a mirar hacia el futuro
Las bibliotecas enfrentan hoy desafíos cada vez más complejos: la transformación digital, la inteligencia artificial, la ciencia abierta, la gestión de datos de investigación, la preservación digital, el acceso abierto, la alfabetización informacional y mediática, así como la necesidad de garantizar entornos inclusivos, accesibles y seguros para todas las personas.
Desde el SIBDI asumimos estos desafíos con responsabilidad, innovación y visión estratégica. Continuaremos fortaleciendo nuestros servicios y adaptándonos a las nuevas necesidades de nuestra comunidad universitaria, sin perder de vista aquello que ha dado sentido a nuestra labor durante estos ochenta años: poner la información y el conocimiento al servicio de las personas y de la Universidad de Costa Rica.
Hoy no solo conmemoramos 80 años de bibliotecas; conmemoramos 80 años de personas, de trabajo, de servicio, de conocimiento y de historias compartidas. Y quizá este sea uno de los mejores momentos para recordar que el SIBDI no es solamente un conjunto de bibliotecas.
El SIBDI somos las personas que, día a día, hacemos que esas bibliotecas cobren vida.
Muchas gracias por ser parte de estos 80 años y, sobre todo, por ser parte de la historia que todavía nos queda por construir.
*Directora del Sistema de Bibliotecas, Documentación e Información de la Universidad de Costa Rica.
Correo electrónico:
Teléfono: 2511-1355
Contacto Biblio-Enlace: Mag. Liz Robles Hernández,
Cátedra de Gestión y Servicios en BUI-ECSH-UNED:
