
Cuando le pregunto a mis estudiantes sobre el concepto de paz, siempre comienzan afirmando que es un estado donde hay ausencia de guerra. Pero si uno les solicita que definan el concepto sin utilizar la palabra guerra, se les complica. De hecho estamos acostumbrados a definir la paz en contraposición a la guerra o a la violencia que para muchas personas es imposible definir paz sin hacer referencia a la noción de guerra, esto es lo que se conoce como paz negativa.
Sin embargo el concepto de paz en su concepción actual busca superar la negatividad del anterior, y partir del criterio que no solamente se puede entender la paz como ausencia de violencia o de guerra, sino como un concepto que involucra la suma de tres ideas interrelacionadas:
- paz directa o regulación no violenta de los conflictos,
- paz cultural que es la existencia de valores mínimos compartidos y
- paz estructural que es el conjunto de organizaciones diseñadas para conseguir reducir a un nivel mínimo la violencia y aumentar al máximo la justicia social.
Tenemos entonces, que la paz es al mismo tiempo ausencia de conflicto pero también desarrollo humano. Busca la armonía social, la equidad, la justicia y por lo tanto un cambio de la sociedad, donde se debe resaltar la justicia en las relaciones sociales y el reconocimiento de la igualdad y la dignidad de las personas, sin privaciones de ningún tipo y donde se desarrolle la justicia social.
Como afirma Fallas 2012 “La paz es producto de relaciones no violentas y condiciones de vida justas… no es un transcurrir vacío, más bien es el logro de un sistema para regular y manejar racionalmente los conflictos en las esferas de la vida personal y social. Este proceso acerca a las personas y les permite aceptar las diferencias, analizar y discutir los puntos opuestos, es en suma el esfuerzo para comprenderse a sí misma y a los demás.”
Debemos ser conscientes de que la paz, es un camino repleto de ensayos y errores, de exploraciones nuevas y creativas, que tratan de superar los retos del presente y anticiparse a los del futuro. Por eso no podemos considerar a la paz como una meta final, como una etapa inamovible y perpetua, todo lo contrario, al ser la paz el resultado de las relaciones del ser humano es un fenómeno en constante creación.
Es algo que cambia, que es dinámico y permanente, es igualdad y reciprocidad en las relaciones, afectando todas las dimensiones de la vida, de manera que se puede relacionar con el desarrollo y los derechos humanos, valorando las diferencias culturales, la tolerancia y el respeto por el otro, así como la igualdad entre las personas.
Como dice Haavelsrud (1996), “supone un nivel reducido de violencia directa y un elevado nivel de justicia y cultura reconciliadora, que persigue la eliminación de la violencia estructural y cultural, al tiempo que se busca la armonía social y el respeto a los derechos de todos así como un modelo de desarrollo sostenible y solidario.
Para lograr la paz, sin embargo se necesita más que de buenos propósitos; se debe promover la convicción y la voluntad de construcción efectiva de la paz. Esto se logra a través del establecimiento de una cultura, la cultura de la paz que ve en la que la educación su clave esencial.
Desde el punto de vista didáctico, la educación para la paz parte del concepto de paz positiva. Jares 1999 afirma que la educación para la paz se puede definir como “un proceso dinámico, continuo y permanente, fundamentado en los conceptos de paz positiva y en la perspectiva creativa del conflicto, y que, a través de la aplicación de enfoques socio-afectivos y problematizadores, pretende desarrollar una nueva cultura, la cultura de paz, que ayude a las personas a observar críticamente la realidad, situándose en frente y actuar en consecuencia.”
Viéndolo así, y como afirma Zumbado, (1998) la educación para paz tiene como propósito el de ayudar a conseguir la formación de una convivencia justa, solidaria y en paz entre todos los seres humanos. Educar para la Paz es educar para la vida, es educar en los comportamientos diarios, es permitir a las personas encontrar el sentido de lo que vive, la finalidad de lo que pasa en sí mismo y a su alrededor, es enseñar a discernir el sentido de las cosas y construir su felicidad.
Así mismo lo declara la UNESCO en la Declaración y el Plan de Acción de Educación para la paz aprobada en 1995, cuando dice, entre otras cosas, que Educar para la paz permite
- Fomentar en todos los individuos el sentido de los valores universales y los tipos de comportamiento en que se basa una cultura de paz.
- Desarrollar la capacidad de reconocer y aceptar los valores que existen en la diversidad de los individuos, los sexos, los pueblos y las culturas, y desarrollar la capacidad de comunicar, compartir y cooperar con los demás.
- Promover también el desarrollo de la paz interior en la mente de los estudiantes para que puedan asentar con mayor firmeza las dotes de tolerancia, solidaridad, voluntad de compartir y atención hacia los demás.
Si logro emplear a profundidad al educación para la paz puedo decir que estoy en camino de promover en la sociedad una cultura de paz. El Plan Andaluz de educación para la paz y No violencia (2007: 29) define la Educación para una cultura de Paz como “el proceso global de la sociedad, a través del cual las personas y los grupos sociales aprenden a desarrollar conscientemente en el interior de la comunidad nacional e internacional y en beneficio de ellas, la totalidad de sus capacidades, actitudes, aptitudes y conocimientos para conseguir cada una de las metas que conforman la Cultura de Paz.”
La cultura de paz se caracterizada por estar dirigida hacia la convivencia y la participación, por estar fundada en los principios de libertad, justicia, democracia, tolerancia y solidaridad. Es una cultura que rechaza la violencia, se dedica a prevenir los conflictos en sus causas y a resolver los problemas por el camino del diálogo y de la negociación.
Asegura a todos los seres humanos el pleno ejercicio de sus derechos y los medios necesarios para participar plenamente en el desarrollo de su sociedad.
Es una cultura de la armonía social fundada en los principios de libertad, justicia y democracia, de tolerancia y solidaridad que rechaza la violencia; procura prevenir las causas de los conflictos en sus raíces y dar solución a los problemas mediante el diálogo y la negociación; y garantiza a todos el pleno ejercicio de todos los derechos y los medios para participar plenamente en el desarrollo de su sociedad. En síntesis, es la cultura fundada en el respeto al derecho humano a la paz.
Licda. Allyson Nuñez Méndez. Profesor de la Cátedra de Formación Cívica y Geografía y de la Cátedra de Historia de la UNED. Correo electrónico:
