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 H I S T O R I A  Y  S O C I E D A D
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Editorial

La ética es los aspectos más importantes del ser humano pues aflora en cada situación querealizamos en nuestra vida cotidiana en el ámbito familiar, académico y laboral, especialmente momento de tomar decisiones. La ética en consecuencia exige considerar a los demás y las consecuencias de nuestros actos.

La ética es un factor elemental para la formación de la ciudadanía, el campo profesional y académico. Es preciso mencionar factores como la edad, los rasgos de la personalidad, la educación y preparación son cruciales para la vivencia de la ética. Existe una divergencia entre algunas propuestas éticas como lo son el cambio y el  comportamiento moral, inmoral o incluso amoral dentro de la sociedad.

Una persona que practica esta característica siempre poseerá inteligencia emocional y estará dispuesta a realizar sus actividades diarias de manera profesional sin despegar la razón de la emoción, lo cual es esencial en los seres humanos del siglo XXI. Es relevante exponer que  la moral es un pilar esencial para el funcionamiento social y la  formación de las personas.

La formación de un profesional se basa en mantenerse activamente en la búsqueda del conocimiento, por eso surge esta interrogante ¿Hasta qué punto la ética es esencial para un mundo más crítico y profesional? Al igual ¿En qué medida una persona puede medir su ética? Estas interrogantes  transportan a buscar cómo construir un camino de una manera razonada y sobre todo ética.

Editorial junio 2017 imagenA partir de lo anterior, la ética es la base esencial para ser una persona balanceada y sobre todo que se mantiene atenta a mejorar y a presentar síntomas de hambre de conocimiento. Sobre ese tema Juvenal Ramírez Artavia (2014) considera que el conocimiento y la sensibilización moral son valores necesarios para una adecuada y honesta administración pública. Lo anterior implica que la educación y el conocimiento sobre ética son fundamentales “para que las personas  puedan ser capaces de usar adecuadamente su libertad, sin violar los principios y normas establecidos para el logro del bien común en su organización y en la sociedad.” (p. 13). Además, agrega que la ética es una característica que permite formar personas íntegras y profesionalízales, lo que contribuye a fomentar buenas relaciones sociales y actitudes  positivas.

Desde la mitología griega la ética y moral han estado presente, y a partir de aquí a existido la presencia de esta con el fin de que los seres humanos sean más  honrados, profesionales y éticos. Meter Singer (1995), crítico inglés afirmaba que:

La respuesta del propio Sócrates, que se repite virtualmente en todos los autores de la tradición griega, da un lugar preferente a la areté. Si se considerase la areté equivalente a la «virtud», podía considerarse una sencilla afirmación de que la vida buena es, necesariamente, una vida moral buena. Casualmente ésta podría constituir más o menos el núcleo de la posición de Sócrates y de Platón, en la medida en que podamos distinguir a ambos. Pero Aristóteles parece adoptar finalmente una concepción bastante diferente: para él la vida «de acuerdo con la areté» en sentido supremo resulta ser la vía del intelecto, en la cual lo «moral» y las restantes «virtudes» sólo desempeñan un papel en tanto en cuanto el intelecto humano al contrario que su contrapartida, el intelecto de Dios es un aspecto de una entidad más compleja (el ser humano en su conjunto), que tiene necesidades y funciones más complejas. En este caso, claramente, areté significa algo bastante diferente de «virtud»; si lo traducimos de ese modo, la conclusión de Aristóteles parecerá realmente extraña y no tenemos indicación clara de que piense estar aplicando el término de forma radicalmente nueva (p. 13).

Por estos motivos, en la labor pública como en la privada es imprescindible la ética, sobre todo en el caso las instituciones de educación superior donde la formación académica y profesional ir acompañada de una sólida formación humanista. Actualmente las sociedades experimentan una crisis en la vivencia de valores y principios éticos, lo cual incluso es propiciado por el sistema económico imperante en donde las leyes de mercado y consumismo las cuales promueven antivalores donde solo puede sobrevivir el más fuerte y “astuto” sin importar las implicaciones morales de las acciones. Por tales motivos, es de suma importancia que las familias, los centros educativos y de trabajo, promuevan el fortalecimiento de los principios éticos, con el fin contribuir en la formación de personas con un alto sentido responsabilidad, compromiso y solidaridad.

 

Cátedra de Historia UNED